La fatiga llega ante la pausa de la vida
cuando da tiempo de pensar, parar, llorar.
Estoy siempre para quien me busca,
ayudo a quien me lo pide
e incluso a quien no, trato también
Doy por mi familia, doy por mis amigos, doy por mí
Soy por mí, estoy aquí,
por mí, por mí.
Y cuando busco hablar con alguien
¿quién está? ¿quién escucha?
nadie está realmente, la paciencia también caduca.
Vivimos con necesidad de atención,
queremos ser todo para alguien más, mas que para uno mismo.
Necesito hablar, quiero que me escuchen,
me siento bien pero estoy triste.
El vacio no vacio, aparece cuando estoy aquí.
Cuando tengo todo pero parece que no,
cuando quiero sentir algo cada segundo
y en la busqueda por sentir y disfrutar
me doy cuenta de la insatisfacción por no saber expresar.
No compartir, solo vivir sin motivo,
aparece mi pensamiento agresivo.
El tiempo pasa rápido,
un día parece durar dos y cuando me doy cuenta ya pasaron seis y pareciera que no hice nada.
En realidad la vida avanza rápido, lo disfruto y a veces siento que estoy al borde del colapso.
Como el frenesí de mis ideas ante las letras.
Así de rápido la vida avanza,
así de abrupta derepente termina.
Sin aviso, pasa el tiempo impreciso.
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sábado, 4 de enero de 2020
viernes, 9 de enero de 2015
Lumiere
Me dueles,
me dueles en las letras
y en la melodía
me dueles en el llanto
incluso tanto
que hasta mis palabras
se vuelven contra mi
pronunciándose para ti.
Me dueles hasta en la melancolía
de recordarte hermosa
desde aquél día
Me duele no sentir tus manos en la mía,
me duele no mirar tu sonrisa, vacía
estoy yo desde que te marchaste,
saliste de la casa y hasta las flores marchitaste.
Me duelen tus labios,
me duelen tus besos,
me duele no encontrar
ni de tu sombra los restos.
Me duele tu indiferencia,
me duelen tus palabras,
me duele que te vayas,
me duele que me dejes,
y no encontrarte.
Me duelen las canciones que me regalaste
Me duele no haber sido valiente
y me arrepiento
se que este ya no es el momento
para decir que te quiero
y que sí lo hice.
Nunca quise herirte
Me duele haber dejado
que el amor se desvaneciera
y lo lamento
las letras de tu nombre
ya se las lleva el viento
Todo me falta alrededor.
Temo quedar loca o morir de amor
Me duele no encontrarte cuando llego a casa,
no tener a quién prepararle té,
hay solo una taza.
Me duele no encontrar tu aroma entre las sábanas,
me duele no mirarte el pelo enmarañado
me duele el frío por las mañanas,
Me duele que hasta mi sombra ya me ha dejado
y es que contigo se ha marchado
me dueles en las letras
y en la melodía
me dueles en el llanto
incluso tanto
que hasta mis palabras
se vuelven contra mi
pronunciándose para ti.
Me dueles hasta en la melancolía
de recordarte hermosa
desde aquél día
Me duele no sentir tus manos en la mía,
me duele no mirar tu sonrisa, vacía
estoy yo desde que te marchaste,
saliste de la casa y hasta las flores marchitaste.
Me duelen tus labios,
me duelen tus besos,
me duele no encontrar
ni de tu sombra los restos.
Me duele tu indiferencia,
me duelen tus palabras,
me duele que te vayas,
me duele que me dejes,
y no encontrarte.
Me duelen las canciones que me regalaste
Me duele no haber sido valiente
y me arrepiento
se que este ya no es el momento
para decir que te quiero
y que sí lo hice.
Nunca quise herirte
Me duele haber dejado
que el amor se desvaneciera
y lo lamento
las letras de tu nombre
ya se las lleva el viento
Todo me falta alrededor.
Temo quedar loca o morir de amor
Me duele no encontrarte cuando llego a casa,
no tener a quién prepararle té,
hay solo una taza.
Me duele no encontrar tu aroma entre las sábanas,
me duele no mirarte el pelo enmarañado
me duele el frío por las mañanas,
Me duele que hasta mi sombra ya me ha dejado
y es que contigo se ha marchado
Me duele en el alma que esto haya terminado
Me duele mi soledad
que te extraña.
Me duele tu ausencia
que me mata.
-Me has dejado un poco de ti,
te llevaste algo de mi.
lunes, 5 de mayo de 2014
¿Cómo inicias o cómo te detienes?
...No se qué me gustaba, no se qué era lo que me volvía loca, cuándo sucedió o por qué; pero se que me enamoré al ver su cara de dolor, al escuchar los gritos y gemidos que su garganta producía.
Yo sabía que estaba sufriendo y así lo dejé, no podía dejar de mirarlo: el miedo en sus ojos, cada vez me gustaba más.
Yo no podía solo dejarlo o ayudarlo, no quería y no podía, estaba en una dualidad que me mataba y lo mataba.
No quise detenerme, era tan perfecto, parecía tan irreal, era solo un momento que no quería que terminara pero como todo, iba a terminar.
¿Era normal que me encantara verlo sufrir?
No, no eran sus quejas o sus gritos, eran sus gestos, eran sus labios, era su sangre.
Debrayes mentales vienen hacia mi todas las noches, ya no se qué escribir aunque quiera parar.
-Existió una persona que podría entenderme.
Pero fue, precisamente, la persona que maté
-Ernesto Sábato (El túnel)
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