-¿Qué estás buscando? - Me preguntó.
No supe qué responder, solo recuerdo haberle dicho "No quiero estar sola, no quiero quedarme sola. Quiero tener una familia..." Y conversamos un poco acerca del milagro de dar vida. De la Divinidad de la mujer creadora.
Sin embargo, la pregunta resonaba en mi cabeza.
Siguió la tarde y coincidimos en que hacíamos buen equipo de trabajo y mutuamente podíamos ayudarnos y aprender uno del otro. Uno tiene habilidades y conocimientos que el otro no y viceversa.
Al termnar el día, después de platicar de todo (como era costumbre), me trajo a donde me hospedaba y le pedí un abrazo. él dijo que pensaba pedirme lo mismo. Bajamos del coche para abrazarnos mejor y me pegué fuerte a él, queriendo calmar en un abrazo tanto tiempo de incertidumbre.
Dijo sentir mi corazón, latía muy fuerte y muy rápido. "Quizá fue el café", pensé, o quizá realmente ansiaba este abrazo.
Nos despedimos.
Después de un rato me mandó un mensaje y me dijo que estaba en el tráfico y que sintió que debió haber hecho algo más al despedirnos.
-"¿cómo qué?- le pregunté,
-"no sé" - respondió - "sentir tu corazón hizo que algo pasara..."
Me quedé con esa frase.
Claro que me hizo sonreir, sin embargo, no sabía lo que sentía por él, pero sí sobre él, quizá...
Bajé al gimnasio a correr y despejarme y me dijo -"deja de ocultar tus emociones corriendo"-
no supe qué responder, simplemente no dije nada, ¿cómo era posible que alguien que acababa de conocer pudiera leerme tan bien y al mismo tiempo yo a él?
Decirle que no pusiera cierta pose defensiva conmigo que él suele hacer con normalidad y sonrojarse porque quizá nunca nadie le había dicho eso y porque perfectamente sabía a lo que yo me refería.
Es increíble cuando encuentras ese nivel de conexión.
Mientras corría pensaba todo esto y reflexionaba cómo es que todos vivimos como si tuvieramos la certeza de la vida al día siguiente, sentía mi cuerpo agitado por correr y pensaba que hay que esforzarse, hacer que duela el cuerpo, sentir cada articulación, movernos, mirar al cielo, mirar a la gente, mirar a otros, mirarnos en otros, y mirarnos a nosotros mismos.
Pensaba y agradecía nuevamente, terminé, subí; pero algo seguía dando vueltas en mi cabeza...
Y entonces lo supe.
Quiero sentir que mi vida tiene un propósito.
Que soy útil.
Que soy suficiente.
Que valgo por lo que soy.
Sin aparentar que soy mala
o demasiado buena.
Simplemente ser yo.
Sin fingir, sin máscaras.
Eso es lo que él me ha ayudado a ver.
Es como el agua clara,
es un reflejo,
es un puente, como él lo dice,
es alguien a quién tenía que conocer para saber que aún hay esperanza,
que aún puedo confiar,
que hay alguien similar a mí,
que aún puedo aprender de alguien,
y admirar a alguien.
(¿Quién quiero ser?)
Había olvidad esa parte de mi,
había querido tapar todo lo que fui... por vergüenza, por el "qué dirán"
y no sabía que podía integrarlo a quien soy hoy
sin dejar de ser profesional pero sin ocultar lo que fue.
(Quiero pertenecer, quiero construir, enseñar, aprender, crear y conectar.
Ser con alguien)
30 de Julio 2026
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