Lost in my mind

Lost in my mind
La Fleur

martes, 7 de abril de 2026

Cerca, más cerca...

La magia de un primer beso entre dos personas; 

dos cuerpos, 

dos extraños, 

con recuerdos, 

con algo pendiente,

dos mentes que se encuentran, 

coinciden 

y toman el momento perfecto, 

o lo hacen perfecto. 

Sutilmente primero rozan las manos, 

después vienen las caricias, 

más contacto físico, 

en los brazos, 

en las piernas, 

cerca, 

más cerca. 

El jugueteo previo al primer beso, 

los hace estar en sintonía.

Las risas, 

la plática, 

quizá un baile.

Poco a poco el vínculo se hace más fuerte, 

todo en minutos. 

Un silencio, 

salgamos a platicar, 

cerca, 

más cerca, 

el jugueteo de las manos, 

acaricia mi cabello, 

lo miro a los ojos, 

sabe que está cerca

y se acerca más, 

miro sus labios,

y los siento en los míos, 

cierro los ojos

y me dejo llevar. 

¿Así se siente disfrutar un beso?

Un beso postergado por años, 

un momento postergado por años, 

la cercanía que por fin se dio.

Siento su lengua, 

recorriendo mi boca, 

siento un sabor dulce, fresco, 

siento sus brazos pegandome a su cuerpo, 

tomando mi cintura, 

acariciando mi espalda,

y las respiraciones cada vez más agitadas. 

Tomo su cabello y lo agarro con fuerza, 

lo acerco más a mi, 

y siento su cuerpo cada vez más cerca, 

más duro. 

Se eriza mi piel, 

lo disfruto

y me dejo llevar. 

Tantos años sin disfrutar algo así, 

sin más intimidad que este momento que compartimos. 

No queremos separarnos, 

nos tomamos el tiempo, 

disfrutándonos, 

acercándonos, 

saboreándonos.

El tiempo pasa rápido, 

no quiero que acabe. 

[Ojalá no amanezca, 

las mejores cosas pasan en la noche, 

en la madrugada]

Por un momento nos pertenecemos, 

no existe nada más

que el beso, 

tantas posibilidades, 

una realidad, aquí y ahora. 

Regresamos adentro, 

y ahora no nos soltamos, 

me acaricia la cara, 

y me mira, 

acaricio su mano, 

y lo miro. 

Me dice palabras lindas, 

y me siento en las nubes, 

llevo su mano, 

sus dedos a mi boca, 

lo miro...

Quiere salir de ahí, 

pero no iremos a otro lado, 

este momento perfecto quedará solo en besos. 

Subimos al coche, 

me mira, 

agarra mi cabello y me acerca, 

me besa, 

me eriza completa, 

me encanta cómo me mira, 

me encanta lo que me dice, 

me encanta cómo me besa, 

me encanta cómo me hace sentir

suya,

aunque sea solo un momento fugaz. 

Él maneja y toco sus manos, 

él acaricia mis piernas, 

platicamos un poco, 

y en cada semáforo

volvemos a juntar nuestros labios,

demasiado cerca para pensar,

lo suficiente lejos para desear más...

Paramos a mitad del camino, 

y los besos se vuelven más fuertes, 

más constantes, 

la respiración agitada, 

acariciándonos por completo, 

los besos en el cuello, 

las caricias en las zonas sensibles, 

no me resisto, 

siento la humedad en mi cuerpo, 

mientras paso mi mano por su entrepierna, 

y lo siento tan duro, 

quisiera que en ese momento se introdujera en mi, 

cerca,

más cerca,

pero sé lo que dije, sé lo que quiero, 

y en ese momento solo quiero disfrutar la experiencia sensorial, 

el erotismo, 

sus labios en mi cuello, 

bajando poco, 

sintiendo sus manos por fuera de la ropa en mis pechos, 

meto mis manos dentro de su camisa,

para tocar su abdomen, 

y me lo puedo imaginar, 

cerca, 

tan cerca.

Me encanta sentir su respiración agitada, 

y empiezo a gemir levemente, 

sé que eso lo excita más, 

lo puedo sentir

y lo escucho hablandome al oido, 

diciendo que le pertenezco, 

siento su mano en mi cuello, 

haciendome sentir cada vez más rendida a él.

Me dice que no me vaya, 

que no se puede separar de mí, 

me pregunta qué me puse para hacerlo sentir así.

Se rinde en mi pecho, 

conecta con mis latidos, 

respira mi aroma,

se hunde en mi, 

se incorpora y ahora me abraza, 

me jala hacia su pecho 

y me acaricia, 

lo miro hacia arriba, 

me mira a los ojos, 

acaricia mi cara y me dice, 

que le encantan mis ojos, 

que estoy muy bonita, 

que soy exitosa, 

que soy inteligente, 

que está orgulloso de mi, 

que lo tengo todo,

y yo me siento renovada, 

recargada, 

energizada, 

me siento vista, 

admirada, 

deseada, 

sonrío,

acaricio su cabello

y conecto con ese momento, 

lo guardo como un recuerdo sensorial, 

para revivirlo una y otra vez

en días como hoy, 

hasta que se vuelva a repetir. 

viernes, 20 de febrero de 2026

el "problema"

Tuve que ver por mi mamá desde que tenía 12 y mi papá nos dejó, 
Estudié y trabajé a veces hasta para darle a mi mamá, 
Me gradué y llegué con nada a una ciudad nueva y conseguí con el esfuerzo de mi trabajo mi casa y mi coche, 
ser funcional, un buen trabajo, un buen salario y un puesto deseado por muchos.
Me convertí en un hombre proveedor completo del que mi padre habría estado orgulloso, 
solo había un "problema"...


yo siempre fui mujer. 

martes, 12 de agosto de 2025

¿Te pasa que te miras al espejo y no te reconoces?

 ¿y ahora quién soy? ¿qué hago aquí? ¿soy la misma de antes?

Mi rostro no se ve igual, y poco a poco mis expresiones van cambiando, las arrugas se apoderan de mi cuerpo y mi piel se vuelve flácida, opaca, siento que no soy yo.

No creo reconocerme. 

jueves, 31 de julio de 2025

El paso de los años.

El paso de los años me dice que las llamadas  con mi abuelito cada vez duran menos.

Que nos consuela escucharnos al teléfono y saber que estamos bien.  

La distancia me demuestra que a quien dejas de ver, se vuelve poco a poco recuerdo y el lazo tan fuerte que las unía se va disipando. 

Solo quedan las memorias de la niñez y las risas y los licuados y los juegos. 


El paso del tiempo me dice que la gente que quieres, cada día va envejeciendo más y un día de pronto ya no van a estar. 


Y yo me alejo,  quizá por no poder soportar el dolor de la pérdida estando tan cerca de ellos.  


Se quedan las fotos en el altar y la voz de mis seres queridos en mi memoria. 


De vez en cuando los que ya no están me visitan en sueños y de vez en cuando los que están lejos me escriben solo porque se acordaron de mi o viceversa. Compartiendo fotos del pasado donde lo teníamos todo. 


La música nos transporta a las reuniones familiares y los bailes en pareja. Esa pareja que se fue y fue compañera de vida. (Y después de eso, ¿cómo se vive?)


Poco a poco nos irán olvidando y nuestros bisnietos no conocerán si quiera nuestros nombres. 


Ya no conservarán fotos de nosotros porque nunca nos conocieron. Y todo el amor que hoy siento de los que me aman jamás lo conocerán. No sabrán de las caricias y apapachos de mi tía después de una caída,  ni de las cosas que me enseñó a tejer mi abuelita. Todo habrá muerto conmigo. Y no solo moriré una vez, moriré mil veces.